Manuel Romero Tallafigo tomó posesión como académico de número de la Academia Andaluza de la Historia el 2 de octubre de 2026 , en el acto de apertura del curso académico 2026/2027 celebrado en el Ateneo de Sevilla. El discurso protocolario llevó por título: «Juan Sebastián Elcano, en el V Centenario de su muerte» . Romero Tallafigo es catedrático emérito de Paleografía y Diplomática de la Universidad de Sevilla . Presentar hoy a quien ha sido maestro es, para mí, mucho más que cumplir con una tarea académica. Es, ante todo, una oportunidad para expresar públicamente mi reconocimiento y mi gratitud hacia una persona que ha dejado una huella profunda en mi formación. Puede decirse que mi formación archivística y paleográfica tiene dos pilares y dos grandes maestros: Manolo Romero, discípulo como yo de D. Luis Núñez Contreras y D. Pedro Rubio Merino, canónigo archivero, que ya no está entre nosotros pero que debería formar parte igualmente de esta excelsa Ac...
El concepto de documento va a ir restringiéndose poco
a poco. Se consideró en la Historia documentos a aquellos que provenían de una
autoridad, cuanto más solemne fuese mejor, sto es así en la Alta E.Media, los documentos más
importantes serían, pués, los documentos pontificios y los imperiales.
Nuevas corrientes de civilización llevan a la creación de universidades donde se formará un personal especializado.
La naciente burguesía necesita plasmar por escrito y dar validez a sus
transacciones comerciales. Surge así el notariado.
También las monarquías
nacionales van a necesitar los servicios de estos notarios para la emisión de
leyes o dictámenes, surge así la cancillería, junto con el notariado.
Conforme avanza el tiempo se multiplican los organismos
emisores de la documentación, surge una ramificación
en suborganismos y la documentación se multiplica. Crece la burocracia. Ante esto, la
atención del diplomático queda fijada en los documentos altoimperiales, cuanto
más solemnes mejor: el documento ha de tener siempre un contenido jurídico y
cuanto más antíguo mejor.
En el primer tercio del siglo XX aparecen
tendencias que manifiestan la necesidad de ampliar el concepto y considerar
documentos diplomáticos a todos aquellos documentos emitidos por cualquier
persona o entidad, siempre que esté sometido a una forma determinada. La
ciencia encargada de estudiar la forma del documento es la Diplomática.
Según Tessier “los documentos escritos tienen
por objeto o bien probar un hecho de derecho público o privado, o también la
realidad de un hecho que ha acontecido”.
Según la Ley de Archivos de Andalucía (BOJA
10-I-84), "documento es toda expresión en lenguaje oral o escrito,
natural o codificado, recogido en cualquier tipo de soporte material, así como
cualquier otra expresión gráfica que sustituya testimonios de funciones o
actividades sociales del hombre o de grupos humanos, sin exclusión de las obras
de creación y de investigación editadas y de las que por su índole forman parte
del patrimonio bibliográfico, así como las expresiones aisladas de naturaleza
arqueológica, artística o etnográfica".